Eternamente Siempre
Estaba escrito en las estrellas que siempre te amaría.
Eternamente siempre.
El tiempo es algo realmente curioso, no podemos verlo, ni oirlo, ni atraparlo en una red.
Aunque a algunos les dio por convertirlo en granitos de arena y meterlo dentro de un diábolo de cristal, para ir dándole vueltas.
Otros optaron por los calendarios o los relojes de cuarzo.
Antiguas civilizaciones, como los egipcios, tomaban como guía el sol, para medir dicho fenómeno.
Es impredecible, dominante, arrebatador, placentero, muy hijo de puta a veces.
Según la física relativista, el tiempo no existe en realidad, solo es un concepto.
Lo que observamos, es el movimiento y la transformación de todo lo que nos rodea.
Según Platón: "El tiempo es una imagen móvil de la eternidad".
Hay cosas que no se pueden medir, no tienen magnitud (aunque nos empeñemos en atribuírsela), nada más que la intuición de la persona que las percibe. Cosas como el amor verdadero, la soledad, el dolor, la alegría, el deseo, las ganas, la inquietud y un sinfín de cosas más.
No nos empeñemos en etiquetar todo aquello que nos pasa, en medir sensaciones, en poner precio a las cosas, en tachar de inadecuados instintos básicos, en catapultar reacciones innatas, frescas y exentas de maldad.
La vida es un eterno ahora.
Cansada estoy de repetir esta frase, que un buen amigo, trató de grabarme en letras de fuego, en algún lugar de mis hemisferios cerebrales.
No existe el ayer, ni tampoco el mañana.
Ahora es el momento, ahora eres tú, ahora soy yo, y ahora nosotros.
Siempre tuya, a pesar de que pasen los años, los meses, las semanas, los minutos y segundos.
Siempre tuya, de aqui a la eternidad.

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