Conjugando sensaciones



¿Porque tanta gente escribe sobre la felicidad?
¿Que es la felicidad? ¿Es una utopía?
¿Porque obsesionarse con estar siempre como un par de castañuelas?

No hemos venido a este mundo a ser felices, hemos venido tan solo a VIVIR, desde el mismo momento en el que nos cortan el cordón umbilical. (Gracias papá)

Hemos venido a mirarle a los ojos a la vida, y a aceptar que entre ella y nosotros, nunca tiene porque ir todo bien.

La vida esta llena de alegrías, ilusiones, sorpresas, pero también de sinsabores y decepciones.

Yo acepto el desafío de llevármelo todo: besos y hostias, comienzos y rupturas, libertades y frenos, triunfos y fracasos.

No acepto una vida a medias, la quiero entera, porque prefiero un dolor de verdad, a una alegría de mentira.

Me expongo a una historia con su trama, su intriga, sus injusticias y desenlaces.

Quiero guerras, hazañas, amistades, amores, enfrentamientos.
Quiero coraje, viajes y aventuras.
Quiero cansarme y también tener tiempo para el relax.
Quiero conocer la paz de un camino recto, pero también la adrenalina de las curvas.

No quiero una vida calmada.
No quiero controlar mis arrebatos, ni mis deseos. 
Quiero vivir como soy, como un volcán de indecisiones, que a veces se contiene o simplemente estalla pudiendo salpicar de impotencia o frustraciones. 

No sé si la felicidad es momentánea o sostenida, pero si sé, que aunque existiera un orgasmo que durara toda la vida, yo no lo querría.

Molierè decía que la felicidad constante aburre. 
Debemos tener alternativas, y estas existen, porque hay cosas que aunque solo duran un rato y aparecen para después desaparecer, pueden  en su fugacidad justificar una vida entera.

Yo no he venido aquí para ser perfecta, he venido para ser real.

No puedo controlarlo todo, no puedo hacer girar la tierra a mi antojo, ni que todos piensen igual que yo. No tengo el dón de la clarividencia, ni poseo una máquina de fabricar sueños.

Lo que poseo es una vida, y no siete, como los gatos. Y esta, es la que trato de vivir, con sus reglas, jugando lo mejor que puedo, muchas veces ganando y otras, tan solo jodiéndome y aprendiendo.

He venido a quererte como eres y a que me quieras como soy. 
He venido a vivir y compartir momentos reales que no tienen porque ser ni felices ni perfectos, pero si lo son, benditos sean.

Y si en el intento por vivir de esta manera, de una manera auténtica, derramo alguna lágrima, acepto con honor el trato, sin dudar, que en el humano deseo de “vivir feliz”, feliz es solo un complemento predicativo, del infinitivo presente : ¡¡¡VIVIR!!!




Comentarios

Entradas populares de este blog

Un remake

Letras y letrados

Tal y como fue